Crónica de un descenso anunciado

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Decía Thanos cerca del desenlace de la trama de Marvel de Los Vengadores aquello de «yo soy inevitable». Una frase que resume a la perfección el desenlace de esta historia del Pontevedra CF en Primera RFEF. Un descenso inevitable que se veía venir desde mucho antes de que el club, de la mano de su junta directiva y su área de dirección deportiva, decidiesen tirar la toalla dándole los mandos de su barco a la deriva a un entrenador semi jubilado. Hoy ya es oficial y la verdad es que en el análisis del partido previo al descenso hablar de fútbol parece hasta ridículo. Más cuando uno ha preferido esperar al desenlace del resto de partidos del grupo para poder hablar con conocimiento de causa sobre las implicaciones del empate ante Unionistas.

¿Con la cabeza alta?

Si queremos encontrar el único punto de luz en toda esta oscuridad que ha sido el fin de semana del descenso, podremos decir que el Pontevedra ha muerto al menos con las botas puestas. El partido que supone la pérdida de categoría ha sido el más serio del equipo granate en el último mes. Aún así no fue suficiente. Primero porque tampoco en ataque fuimos un martillo pilón como para merecer más de un gol a favor y segundo porque la cagada del día siempre se tiene que dejar ver para que el Pontevedra siga siendo el Pontevedra esta temporada.

Pese a todo el equipo hizo un intento de regresar a sus orígenes, tratando de dominar con balón, jugando con esquema de cuatro atrás y dando las riendas en el medio a un Yelko que desde que Señor llegó al equipo nunca había sido titular. Quizás con esta alineación más veces sobre el campo el equipo hubiese podido presentar más resistencia y no rendirse dos jornadas antes de llegar al final de liga.

Pequeñas desconexiones

Unos las llaman pequeñas desconexiones en las que no estamos mal colocados. Yo las llamo cagadas como las de un elefante. Matices, pero matices que cuestan puntos y ahora también descensos. El buen partido del Pontevedra quedó totalmente opacado por un nuevo error de categorías inferiores en el que de un saque de banda el equipo en mejor forma de la categoría sacó petróleo para hacer el empate en la única ocasión que tuvieron entre palos de todo el partido. Es imposible saber de quién es la culpa en el gol porque el autor del tanto, un ex de Primera como Christian Santos que llegó en el mercado de invierno (porque sí se podía fichar) se encontaraba más solo que la una dentro del área.

Nadie tiene la culpa por lo tanto de ese gol de risa. Tampoco Señor, que ya se encargó de sacudirse posibles responsabilidades afirmando en rueda de prensa que eso no se entrena y que es «cosa de los futbolistas». Unos por otros y la casa sin barrer.

Charles Sí, Lupe No

El partido previo al descenso fue el encuentro homenaje para la leyenda Charles Días, el brasileño que dejó Primera para regresar a la que considera su casa. El club llevó en secreto el homenaje, pero hizo bien las cosas repartiendo pancartas individuales entre los aficionados y carteles grandes que colgaron en tres de las cuatro gradas del estadio para despedir al ídolo antes de una última jornada en casa en la que los colores que seguramente tengan las gradas sean muy diferentes a los granates.

El homenaje estuvo bien y Charles pudo devolver el cariño del día con un gol que estuvo cerca de prolongar la esperanzas en el milagro una semana más. Con lo que quizás no contaban los organizadores del homenaje es que éste se volviese en su contra y los viejos cánticos de «Lupe vete ya» o «directiva dimisión» se convirtiesen en un «Charles sí, Lupe no». Casi fue un clamor, al menos para los que vimos el partido por la televisión.

Para terminar con el capítulo Charles. El jugador confirmó en rueda de prensa su intención de seguir vinculado al club, pero todavía no sabe ni de qué manera ni en qué condiciones. Ambas partes tienen mucho que hablar.

Buscando al misterioso míster

Uno creía que el futurible entrenador del Pontevedra para la próxima temporada estaría camuflado en la grada, pero los ojos a los que le pedí que estuvieron atentos no consiguieron dar con ninguna cara conocida de las que pudieron ofrecerse o incluso tener reuniones durante las últimas semanas con el club. Lo que está claro es que sí había un entrenador camuflado en Pasarón. ¿Con quién sino estaría hablando por teléfono Juan Señor desde el banquillo en las imágenes que se pudieron ver en la televisión? ¿Quién es realmente el entrenador del Pontevedra? Absoluto desastre y absolutamente vergonzoso.

Foto: Cristina Saiz

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1 comentario en «Crónica de un descenso anunciado»

  1. Hecho de menos q 24h después del descenso la directiva o el CM no se hayan dirigido a la afición para pedir disculpas x la mala planificación de la temporada y todos los errores posteriores. Pero claro si algo les sobra es Soberbia.

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