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Se acabó. Y con un regusto amargo. Llevaba semanas deseando que esta odiosa temporada circense en la que se convirtió el izado de velas del Pontevedra CF en el nuevo tercer peldaño del fútbol español acabase. Hoy que se ha acabado me siento vacío, triste. Triste porque se ha puesto fin, al menos en lo que se refiere a su etapa como futbolista, a la historia de amor más bonita que yo he podido vivir como aficionado granate. Triste porque Charles, el Charles de Pontevedra y del Pontevedra, no va a volver a vestirse más de corto como profesional. Y eso a mí hoy, que ya tengo superado el luto por un descenso más que cantado, me duele más que lo que ocurrió tras el empate ante Unionistas.

El partido era lo de menos

Prometía Señor en la previa que su Pontevedra se iba a despedir de la temporada con dignidad y lo hizo. El equipo supo dignificar la despedida de su capitán (Álex le cedió el brazalete para su último partido) con un partido en el que jugó de tú a tú contra un Deportivo que estaba más necesitado de resultados y de sensaciones, aunque finalmente su partido tampoco valía para nada teniendo en cuenta que el Castilla estaba ganando desde muy temprano y sus aspiraciones para ser terceros eran nulas.

El encuentro fue un fiel reflejo de muchos otros partidos que hemos visto este año. Un Pontevedra que no es inferior al rival pero al que finalmente ese no ser inferior e incluso dominar no le vale para puntuar de tres. El Deportivo arañó un empate que incluso pudo ser más si el colegiado no echase una mano al mirar para otro lado en un claro penalti provocado por Araújo antes del que le costó la expulsión a Churre (hay portero ahí). Al igual que me ocurrió en Badajoz los cambios defensivos desde el banquillo me resultaron algo confusos, pero me niego a hacer a Juan Señor protagonista de esta historia de despedidas.

Pasillo al ídolo

El momento más bonito del partido, ya que la música a todo volumen impidió cualquier homenaje espontáneo tras el pitido final, llegó mediado el segundo acto cuando Charles dejó el campo. El tío más pontevedrés de un país con más de 214 millones de habitantes fue despedido como la situación lo merecía. Todos supieron estar a la altura de la situación sobre el terreno de juego y en las gradas. Precioso pasillo de sus compañeros, reacción muy profesional de los jugadores del Deportivo de la Coruña a pesar de lo que había en juego, también empatía por parte del colegiado al no pretender agilizar el momento y aplausos desde todas las gradas de las 6.300 personas que estaban presentes en el campo (segunda mejor asistencia en Pasarón en liga esta temporada y tercera del año). Tanto granates como blanquiazules dieron al máximo goleador histórico todo su reconocimiento. Lo que comenzó con chilena y expulsión en 2004 acabó en pasillo 19 años después.

Más despedidas

Aunque la de Charles seguramente fuese la más simbólica y dolorosa todos somos conscientes de que en la tarde de hoy ha habido más de una despedida. No van a ser pocos los futbolistas que ante el Deportivo jugaron sus últimos minutos con la camiseta granate del Pontevedra. Algunos, al menos así se lo deseo por su bien profesional, ni siquiera estarán el año que viene en Pasarón en partido oficial jugando de visitantes.

Aplicando la lógica por la temporada mayúscula que ha hecho uno de ellos es Brais Abelenda. Golazo del ex del Compostela que puso el broche de oro a una temporada muy buena en lo personal que ha demostrado que está para mucho más que para Segunda RFEF o para pelear por la permanencia en Primera. Pocas cosas buenas se me ocurren para decir de la etapa de Juan Señor en el banquillo del Pontevedra pero una de ellas, o la única, es haber visto la mejor versión de Brais partiendo desde la banda.

Perdón

Perdón es una palabra de seis letras que significa decisión voluntaria y consciente, que nos libera de sentimientos negativos, como el rencor, el resentimiento, el enfado o el dolor. Una palabra que en el diccionario del Pontevedra CF no existe. Tampoco en el de la presidenta del consejo de administración.

Tras semanas en las que no pocas voces reclamaron al club un comunicado digno tras una temporada desastrosa, el comunicado llegó. Llegó firmado por la presidenta Guadalupe Murillo Solís. Y llegó sin que estas seis letras se juntasen, aunque fuese por error, para decirle a la gente que sí está resentida, dolida, enfadada o a la que le vienen pensamientos o sentimientos negativos que de verdad lo sienten y que han aprendido de esta situación.

Por lo menos tenemos clara una cosa: El Pontevedra somos TODOS. No sé si ese mensaje lo dice alguien que reconoce que la masa crítica también es el Pontevedra o alguien que se siente excluido cuando escucha como desde un sector de la afición cantan eso de “O Pontevedra somos nós”. Puede que las dos cosas.

El momento escogido para publicar ese comunicado no pudo ser peor. Justo en el momento en el que acaba el último partido, antes de las ruedas de prensa de los entrenadores y en un tiempo en el que quizás, OTRA VEZ, se le estaba robando el merecido protagonismo a Charles. Por ser claros; lo primero que ha compartido el club en sus redes sociales después de que su máximo goleador histórico se retire del fútbol es una reflexión del Pontevedra sobre qué es ser del Pontevedra como sucedáneo de disculpa por un descenso consumado hace más de dos semanas.

Foto: Twitter Pontevedra CF

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