A otra cosa

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Alma: Dícese de la entidad abstracta tradicionalmente considerada la parte inmaterial que, junto con el cuerpo o parte material, constituye el ser humano; se le atribuye la capacidad de sentir y pensar. La de los jugadores granates no viajó hasta Talavera, se quedó en las taquillas (si las hubiera) del estadio de Pasarón. No hay mucho más que decir a partir de ahí. Estando sin estar es imposible hacerse notar. Y lo de hoy ya no es cuestión de táctica, de Señor, de empuje o de rival. Es cuestión de querer y hoy no se quiso durante 50 minutos.

Cuestión de pelotas

El equipo granate salió a la final de Talavera con cierta línea continuista con respecto a lo que vimos la semana pasada. Mismo planteamiento con el único cambio de Rufo en lugar de Charles en la punta de lanza. ¿Qué se puede decir de lo visto en la primera parte? ¿Acaso era fútbol eso que vieron mis ojos? Más que fútbol, y con perdón, faltaron pelotas. Falta de intensidad en ataque y una pasividad defensiva que también se mantuvo en el mejor papel de la segunda mitad.

Salvamos a los de siempre. Brais Abelenda como el jugador que claramente está por encima de los demás del equipo, Cacharrón en modo del Titán Atlas sujetando el planeta Pontevedra y un Álex que, puede estar mejor o peor, pero en la mediocridad es el único que destaca por al menos intentarlo.

Igual de incalificable es la manera en la que con 4-2 Señor decide que es el mejor momento para reirse de un futbolista que no ha tenido ni un minuto este año y hacerle debutar casi en el minuto 93 con un cambio innecesario que me gustaría saber cómo le ha sentado al bueno de Gonzalo Bueno. Lo único positivo de este debut es que ahora Señor se ahorra preguntas incómodas en rueda de prensa sobre por qué no había jugado aún.

Llegó el equipaje

El paso por los vestuarios valió para que las cosas cambiasen al menos un poco, el alma perdida, aunque con retraso, pareció llegar. Señor movió el banquillo para hacer un doble cambio retirando del partido a unos inofensivos Rufo y Casais buscando otras cosas con la energía y el nervio de Charles y de Yelko. Al menos ese nervio si se notó con 25 minutos en los que hasta parecía que sí. Una segunda parte que ha sido un calco de lo que fue la trayectoria de Señor en último tercio de liga, generar una mínima ilusión para que después la hostia sea más fuerte. Ser del Pontevedra es como mear contra el viento.

Ni los 12 a Malta

Dejen las cábalas, las quinielas y las pajas mentales. Ya está, se acabó, c´est fini. Las cuentas ni salen, ni van a salir. No se hagan más daño y disfruten de los fines de semana que quedan del mes de mayo de la mejor manera que se le ocurra. En una entrevista al poco de llegar al club Señor me confesaba que su empresa en Pontevedra era más compleja que los 12 goles a Malta y lo que queda por jugar no son ni 12, ni 24, ni 36. Es pedir imposibles.

Lo único que le pido al final de liga es que nadie se lesione, no quedar de últimos y que no se desate una Guerra Civil entre jugadores y grada. Por salud mental de todas las partes lo digo. Si puede ser (que no será), pediría que dejen a Señor disfrutar de su familia y le ahorren el “trabajo” de tener que asistir a los entrenamientos. Nos vamos con los de casa, disfrutemos del ascenso del filial y a otra cosa.

3:00 AM

Seguramente las altas esferas del club, desde donde se insiste una y otra vez en que una de las grandes virtudes de este Pontevedra es que paga al día, ponen por encima el esfuerzo económico de las empresas a la hora de fletar un bus sin coste para el aficionado para ver el partido de hoy en Talavera. Sin quitarle un ápice de mérito a estas empresas, yo me quedo con el esfuerzo de ese medio centenar de personas que perdieron la mañana de un domingo, día de la madre, para ver a su equipo perder ante el colista.

Antes de las tres de la mañana se levantaron los que salieron desde la ciudad del Lérez para ver un dudoso espectáculo de sus jugadores y hacer un viaje en el que, según me cuenta alguno que formó parte de la expedición, ni tan siquiera se tuvo en cuenta que los aficionados granates tienen la extraña manía de querer comer. Si eso no es amor a un club, yo no sé qué es. Cuanto antes se den cuenta desde dentro de que ese y no otro es el patrimonio más grande que tiene el Pontevedra CF, mejor.

Foto: Pontevedra CF

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