El Pontevedra CF queda pendiente de la resolución disciplinaria sobre Rui Pedro, expulsado con roja directa en el partido ante el Bilbao Athletic en Pasarón. El futbolista portugués vio la cartulina roja en el minuto 70, en una acción sin balón que terminó de complicar las opciones granates en un encuentro que acabó con derrota por 1-3.
La redacción del acta será clave para conocer el alcance definitivo de la sanción. Según ha señalado en redes sociales Mr. Asubio, árbitro que analiza habitualmente jugadas y decisiones arbitrales, el acta recoge la expulsión de Rui Pedro “por golpear con su brazo en el pecho a un adversario con uso de fuerza excesiva, no estando el balón en juego”.
Esa descripción puede endurecer el castigo, ya que no habla de una acción dentro de la disputa del balón, sino de un golpeo con fuerza excesiva y sin el balón en juego. A la espera de la resolución oficial, el jugador podría enfrentarse a una sanción de hasta cuatro partidos.
Si finalmente se confirma ese escenario, Rui Pedro se perdería los encuentros ante UD Logroñés, Ponferradina, Racing de Ferrol y Mérida. En ese caso, y siempre que no haya cambios en el calendario, el atacante portugués volvería a estar disponible para el partido de la octava jornada ante el Cacereño, previsto para el 18 de octubre.
El Pontevedra, si lo considera oportuno, podrá presentar alegaciones a la redacción del acta antes de que el Juez Disciplinario resuelva. La sanción debería conocerse esta semana, previsiblemente el miércoles, cuando la RFEF publique los acuerdos disciplinarios correspondientes a la jornada de Primera Federación.
La posible ausencia de Rui Pedro durante varias jornadas supondría un contratiempo importante para Rubén Domínguez, que perdería una pieza ofensiva en un tramo exigente del calendario. Tras la derrota ante el Bilbao Athletic, el Pontevedra afronta ahora varias semanas en las que buscará recuperar sensaciones y mantener el pulso competitivo en este arranque de temporada.
Por ahora, el club y el futbolista quedan a la espera de la resolución oficial. El acta marca el camino, pero la última palabra la tendrá el órgano disciplinario