El Pontevedra CF afronta este fin de semana una nueva cita en Pasarón ante el Real Madrid Castilla, un partido marcado por el contraste de estilos y por el momento que atraviesan ambos equipos. El mensaje dentro del vestuario granate es claro: competir desde la identidad propia, sin mirar al nombre del rival ni a la clasificación.
El Pontevedra llega al encuentro tras una semana exigente en lo emocional después de la grave lesión de Tiago, pero con la convicción de que el reto pasa ahora por seguir avanzando desde lo colectivo. El equipo ha sabido recomponerse, mantener el foco en el trabajo diario y apoyarse en una forma de competir que ha sido reconocible durante toda la temporada. El partido también servirá como una oportunidad para ver cien por cien adaptados a los nuevos fichajes del mercado de invierno, con permiso del fichaje de Fede Vico por sorpresa en el día de ayer.
En el apartado deportivo, el técnico granate ha podido trabajar con normalidad durante la semana. La plantilla llega prácticamente al completo salvo las bajas de Álex González y Alain (y las de larga duración de Juanra y Tiago), a los que les quedan aún unas semanas de recuperación. Según Rubén Domínguez, Garay llega ya totalmente recuperado, aunque es más que probable que no juegue de inicio debido a la falta de minutos competitivos en sus piernas.
Enfrente estará un Castilla joven y con mucho talento individual, dirigido por Juan López, que visita Pontevedra con la intención de reencontrarse con su mejor versión lejos de Valdebebas. El filial blanco propone un juego basado en la movilidad, la calidad técnica y la velocidad en campo contrario, pero su rendimiento como visitante ha sido irregular. De hecho, el Castilla no gana fuera de casa desde el mes de octubre, un dato que refleja las dificultades que ha tenido para trasladar su propuesta a escenarios exigentes.
Eso no resta peligrosidad al rival. El Castilla es un equipo capaz de dominar fases del partido y generar ocasiones si encuentra continuidad con balón, pero también ha sufrido cuando los encuentros se convierten en una sucesión de duelos, segundas jugadas y exigencia física.
Un hándicap para ambos equipos será el estado del césped de Pasarón. A la ya histórica mala absorción del agua que siempre ha tenido el césped desde su nueva construcción, se le ha unido los continuos temporales que han estado azotando Galicia en los últimos meses. Estas condiciones han conseguido que el estado del verde vaya a ser uno de los peores que hemos visto en mucho tiempo tal y como comentó la presidenta Lupe Murillo en su rueda de prensa de cierre de mercado de invierno. Ambos equipos tendrán que adaptarse a un juego más directo y menos vistoso para poder generar algo de fútbol.
El ambiente volverá a jugar su papel Debido al rival, se espera una buena entrada en Pasarón, si el estado meteorológico lo permite. Una buena oportundiad para que los granates que aún no están convencidos de que el equipo puede soñar en esta segunda vuelta, tal y como dijo Rubén Domínguez en su rueda de prensa, lo hagan y apoyen al equipo los noventa minutos.