¡Oh capitán! ¡Mi capitán!

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Me resulta imposible no alegrarme por un tipo como Álex González. Algunas voces podrán decir que es un protegido, pero creo que el capitán del Pontevedra se ha ganado el derecho de que nadie, absolutamente nadie, dude de él, de su fútbol y de su liderazgo dentro y fuera del campo. Hoy estoy contento por la victoria, pero más por el siete del Pontevedra, la persona que encarna mejor que nadie lo que es creer en el equipo y en el sueño de la salvación. Suyo fue el gol que dio el ascenso virtual la temporada pasada ante el Salamanca y la historia ya tiene escrito que, de haber un gol de la salvación, estará firmado por el siete.

Victoria de campanillas del Pontevedra ante un Córdoba de capa caída al que se le pone en chino la lucha por el play off y que dejó una pobre imagen de equipo impotente por momentos y a la que no le salió nada. Una historia que seguro que a muchos granates nos resulta muy familiar.

Las espaldas del siete

Y de nuevo tengo que empezar este análisis con un baño y masaje a la figura del capitán del Pontevedra. Ya estaba bien con Antonio, volvió a dar la cara en momentos duros con Toni Otero y ahora con Juan Señor lo vemos más suelto que nunca y con la mirilla bien calibrada. Estuvo sin ver puerta hasta hace menos de un mes y ahora lleva tres goles en los últimos tres partidos. Esta semana santa pontevedresa Álex González es quien encabeza la Cofradía de la Salvación.

Además de vaciarse como siempre ayer el extremo se sacó de la manga dos goles de crack. Zapatazo desde fuera del área para el 1-0 y desmarque de nueve puro (con exquisito pase de Charles, todo sea dicho) para resolver como un killer en el 2-0. Me faltan los calificativos para el partido del cántabro, que puso de pie a Pasarón en el cambio y que tuvo cuatro de las cinco mejores ocasiones del Pontevedra ayer. Sus espaldas son muy anchas y el carro de este equipo tiene un gran capitán para tirar de él.

La tercera de Señor

Andalucía mola. Parece que hay un patrón en este Pontevedra de Señor; en casa toca victoria ante rival andaluz y fuera derrota ante rival madrileño (esperemos romperlo ahora que toca ir a Alcorcón). Ante el Córdoba vimos una versión diferente del Pontevedra, un fútbol de control pero con menos pases y bloque alto que obligó a cambiar el plan de partido al técnico visitante sin que nada cambiase con ello.

El “plan B” del fútbol que tan de moda se ha puesto ahora a raíz de la Selección Española parece que también ha funcionado en Pasarón y ante un rival complicado a pesar de llevar una de las peores dinámicas del grupo. Señor cambió de alineación, volvió al esquema de cuatro atrás pero decidió meter una variante en el once retirando a Rubio, con discretas actuaciones en las últimas semanas, para reforzar el centro con Robles. El plan le salió y la primera parte (muy a pesar del partido que quiso ver el entrenador de Córdoba) fue una maravilla.

Para ir sumando a gente a la causa en el banquillo vimos ya al indultado Guèye, que no jugó pero sí calentó. Su regreso parece cada vez más próximo. ¿Será antes o después del debut del inédito Gonzalo Bueno?

Hay portero

No parecía un partido de mucho trabajo para Cortés, que hasta los minutos finales tuvo un encuentro más bien sencillo por el poco colmillo de la ofensiva cordobesa. Era importante para él hacer una buena actuación que le diese confianza de cara a unas próximas jornadas en las que deberá seguir defendiendo la portería granate por la sanción de Cacharrón, que no estará ni en Alcorcón ni después en casa ante el Mérida. Y esa mano apareció, ya en el tiempo añadido, pero apareció. Buena parada del madrileño para dejar la portería a cero en un disparo seco de Casas que detuvo bien tirándose abajo. Parada para subir la moral y evitar murmullos en la grada. Bien por Álvaro.

La desesperación cordobesa

Reconozco cierto morbo en ese final de partido en el que la tensión y desesperación del rival iba a más y más. Otras veces éramos nosotros los que acabábamos fuera de quicio y verlo reflejado en un rival resulta hasta terapéutico. Esos errores en ataque del Córdoba, especialmente los de hombres de quilates arriba como Kike Marquez o Willy en la primera parte, todos sabemos que no hubieran sido así en otro contexto de temporada. Ni el Pontevedra de la primera vuelta tenía la fortuna de no encajar esas opciones claras ni el Córdoba del inicio del campeonato estaba tan falto de confianza como para perdonarlas. Para muestra, el partido de la primera vuelta.

En ese juego de desesperación reconozco que me sorprendió la mala gestión del tiempo del rival. Primero despidiendo el balón con violencia a la grada esperando que ésta no se lo devuelva como hizo anteriormente. Después perdieron el poco tiempo que tenían para remontar en discusiones absurdas. El Pontevedra ganó en fútbol y en el otro fútbol.

Cuando llega el calor los muchachos se ilusionan

Gran ambiente en las gradas durante el partido. Buena previa y convivencia agradable con la afición desplazada desde Córdoba y después, en el campo, Pasarón respondió a la arenga de Señor durante la semana con canciones, griterío y una grada muy encima del equipo en un momento que necesitaba de su gente más que nunca. El buen día animaba a ello y el resultado acompañó a que todos fuesen en la misma dirección. Quizás los números no fueron los mejores (1900 según datos oficiales) pero por ambiente y ruido incluso parecieron más.

Foto: Cristina Saiz de PontevedraViva!

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