El Pontevedra CF confirmó una de las peores noticias posibles tras el estreno liguero frente al CP Cacereño. Benjamín Garay sufrió un fuerte golpe que le provocó un traumatismo craneoencefálico y facial severo. El parte médico emitido por el club detalla una fractura en el suelo y pared lateral de la órbita izquierda, así como en el seno maxilar y el arco cigomático del mismo lado.
La entidad granate ha informado de que el jugador será tratado mediante un procedimiento conservador, con seguimiento conjunto de especialistas maxilofaciales y oftalmológicos, sin plazos de recuperación definidos. La evolución marcará cuándo podrá regresar a los terrenos de juego, aunque este tipo de lesiones suele requerir varias semanas para garantizar la recuperación completa y descartar secuelas.
Más allá de la gravedad de la lesión, la acción dejó un poso de indignación en Pasarón. El árbitro de la contienda señaló falta, pero no mostró ninguna tarjeta al futbolista del Cacereño implicado, a pesar de las airadas protestas del banquillo y la afición granate, que no entendieron la falta de sanción disciplinaria en una jugada con consecuencias tan duras para el jugador.
Con Garay fuera de combate, Rubén Domínguez deberá recomponer la defensa. El técnico cuenta en la zaga con Antonio Montoro, Miki Bosch y Juanra como centrales disponibles, además de Víctor Eimil y Adrián Expósito en los laterales. Con Álex González como jugador polifacético pudiendo jugar de lateral, es probable que Domínguez haga que el capitán deje la parcela ofensiva para volver a parcelas más defensivas por causa de esta baja.
El contratiempo supone un golpe para un Pontevedra que ya afronta el curso con una plantilla corta y en plena adaptación a la Primera RFEF. La afición granate estará ahora pendiente de la evolución del jugador y de cómo el equipo se rearma en defensa tras una baja tan sensible.