El Pontevedra CF dio un golpe encima de la mesa en El Prado. El 0-4 ante el CF Talavera no solo refleja una victoria contundente, sino una actuación madura, estable y muy seria de un equipo que supo manejar un escenario complejo y convertirlo en una noche redonda. Así lo resumió Rubén Domínguez tras el partido, poniendo el acento en la energía colectiva y en la dificultad real de un duelo que, desde fuera, puede parecer sencillo.
El técnico granate recordó que el equipo llegaba “un poquito tocadete” tras semanas tirando de una rotación muy corta, pero aun así mostró una versión sólida en ambas áreas. Contundencia defensiva, eficacia arriba y una estabilidad que permitió al Pontevedra manejar el partido desde los primeros minutos. “La energía de todos ha sacado un partido muy difícil adelante”, subrayó Domínguez, reivindicando el valor de sumar tres puntos que dejan la salvación a 16 puntos y mantienen vivo el sueño de la zona alta.
Más allá del marcador, el entrenador insistió en poner en contexto lo logrado. En una categoría donde “todos se juegan la vida”, ganar 0-4 en Talavera no es algo habitual. Ni para un recién ascendido ni para nadie. El Talavera, recordó, llegaba en una situación límite, y el primer golpe —el 0-1 tras una acción desequilibrante de Alberto Gil— fue una losa difícil de levantar. Domínguez evitó cualquier crítica al rival y lanzó un mensaje claro: en momentos así, la unión es el único camino. “Desde los pitidos o los insultos solo se genera más crispación”, apuntó.
En clave granate, el discurso volvió a girar alrededor del compromiso y la calidad del grupo. Para Rubén Domínguez no hay secretos: buenos jugadores, implicados y honestos. Nombres como Alberto Gil, Micky Boss, Vidorreta o Emil sirvieron para desmontar etiquetas y procedencias. “Lo que importa es la calidad del jugador”, insistió, destacando también el valor humano del vestuario y su forma de trabajar.
Hubo tiempo también para hablar de individualidades. Diego Gómez recibió elogios claros: “un jugador diferencial en la categoría”, con un talento que solo necesita una cosa, jugar y disfrutar. En el apartado físico, la nota de preocupación fue Tiago, que volvió a resentirse tras semanas forzando con molestias en el tobillo. El cuerpo técnico confía en que no sea nada más que una torcedura sobre otra ya existente.
Pensar en el siguiente paso
Con la victoria ya digerida, el mensaje fue claro: no mirar más allá de lo inmediato. El Pontevedra ya piensa en el próximo compromiso en Pasarón ante el Real Madrid Castilla, un duelo directo que puede marcar distancias importantes en la clasificación. Ganar permitiría dejarlo a tres partidos; empatar o perder cambiaría el escenario. “Si queremos conseguir ese sueño, hay que sacar adelante partidos como el de hoy”, resumió Domínguez, recordando además la importancia del golaveraje en este tramo de la temporada.
En Talavera, el Pontevedra no solo ganó. Convenció, compitió y reforzó una idea que ya no sorprende, pero sigue creciendo: este equipo sabe muy bien quién es y hasta dónde quiere llegar.