No es primavera en Pontevedra

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Se acaba el tiempo en la casa granate. Tenemos un equipo en el que podemos ver los brotes verdes por todos lados, pero el campo no termina de florecer. Todavía no es primavera en Pontevedra y no sabemos si hay tiempo para seguir abonando este equipo y que los resultados florezcan también lejos de casa. Serio partido del Pontevedra ante un Rayo Majadahonda sometido que ganó con polémica un partido que apenas hizo méritos para llevarse. Tocará seguir buscando lo imposible.

Los once de Señor

Lo que no parecían poder encontrar ni Antonio ni Toni Otero, Juan Señor lo encontró en menos de un mes. Parece que el Pontevedra tiene un once tipo y por tercera vez en cuatro partidos el entrenador granate ha repetido alineación. Con la duda de cómo se pueden incorporar al equipo los jugadores lesionados Samu Araújo y Yelko Pino, Señor ya tiene una idea clara en su cabeza y estos futbolistas que han salido de inicio por tercera semana consecutiva son los mismos aún con cambio de esquema.

En Majadahonda el dibujo sobre el campo no fue el mismo que el de las últimas dos victorias en casa. Señor apostó por una defensa de tres atrás en la que el cambio más significativo lo encontramos en la bandas. Bastos pasó al carril diestro mas natural para él en lugar del zurdo, dejando el puesto de carrilero por la izquierda para Álex González. Esto dejó también en una lugar menos acostumbrado a un Seoane que pasó a encajarse en esa línea de tres en lugar de jugadores más específicos para el centro de la defensa como Derik o Luis Martínez, que vieron todo el partido desde el banquillo.

El viejo Pontevedra

En la primera parte el Pontevedra recordó un poco al viejo equipo granate de la primera vuelta. Un equipo al que no le quema el balón, que quiere y busca ser dominador, pero excesivamente bisoño cada vez que pasa de la zona de tres cuartos de campo. El conjunto lerezano dominó al Rayo y estuvo bien con el balón, pero perdió ese colmillo o intención de tenerlo de las últimas semanas. De nuevo vimos a un equipo timorato que acabó el primer periodo sin contabilizar paradas importantes de Lucho García. La opción de mayor peligro del primer acto llegó en forma de tiro cruzado de Álex González que se marchó cerca del poste.

La puesta en escena granate fue buena. Treinta minutos de gran fútbol, pero sin peligro

Después de una gran primera media hora inicial, la famosa puesta en escena de la que hablaba Señor en la previa, el equipo empezó a perder frescura y acabó pagando caro un mal inicio de jugada en forma de 1-0 en contra. Quizás demasiado castigo para lo visto en el Cerro del Espino, si bien el Rayo sí estaba siendo el que más oportunidades se estaba generando para conseguir celebrar un gol aun sin ser dominador del juego.

Estrategia

Y a falta de acabar jugadas el Pontevedra volvió a encontrar un filón en el balón parado. De nuevo la libreta de Señor (o de Álex Salgado) se sacó un conejo de la chistera y en una jugada bien interpretada por los granates Soto consiguió sorprender a todo el mundo antes de la hora de juego para hacer el empate llegando desde segunda línea.

El empate sentó muy bien al Pontevedra, que recuperó el dominio del partido y hasta cambió radicalmente su manera de actuar para soltarse mucho más en ataque y probar a Lucho. Giro de guión y de nuevo teoría de la manta corta granate. Si el Pontevedra es más peligroso en ataque, parece que concede más en defensa y eso costó un balón al larguero y un gol en contra con mucha polémica.

Mención aparte merece el cambio de Miguel Román en el tramo final. El Pontevedra necesita a Román en el campo y pagó cara su sutitución.

Jarro de agua fría

Todos podemos concluir que el Pontevedra fue quien más mereció por puntos en Majadahonda. Incluso que el empate podría haber sido injusto (además de insuficiente) de producirse finalmente. Pero la derrota es un auténtico jarro de agua fría del que los pupilos de Señor deberán reponerse. Fue un gol con polémica que, de existir el VAR en categorías no profesionales, sería anulado.

No hay fuera de juego de David Rodríguez en el tanto y el Pontevedra peca de pasividad dejando solo en el área a un delantero del que ya avisó Señor en la previa que “no se le puede dar ni un centímetro”. Para encontrar la raíz de la polémica hay que ir al inicio de la jugada, el robo de Héctor Hernández en campo propio sobre Bastos en clara falta y que parecía iba a ser señalado por el árbitro, que incluso se llevó el silbato a la boca marcando esa intención.

Lleven a los periodistas a los campos

Casi como si fuese una sección de lo que el ojo no ve, conviene hacer una descripción de lo que pasó en Majadahonda en los últimos minutos del encuentro. Polémicas arbitrales al margen, nadie de los que estábamos en casa nos enteramos de lo que estaba pasando, incluido el responsable de narrar el partido. Claramente no estaba en el Cerro del Espino y fue una víctima más de lo que las cámaras le estaban mostrando.

No es de recibo enterarse por las declaraciones postpartido o por el acta oficial que el Pontevedra acabó el encuentro jugando con 10. Pablo Cacharrón fue expulsado por sus protestas en el gol que supuso el 2-1 y en el que los grantes reclamaban una falta de los locales en el robo que inició la contra. Cortés fue por tanto el meta que acabó el partido al retirar Señor a Seoane para los minutos finales. Ni en la megafonía del estadio madrileño acertaron con el cambio.

Una digna retransmisión de los partidos exige llevar a los periodistas a los campos para que puedan contar lo que pasa y no lo que les muestra la tele. Exactamente como hacen las radios.

El calentón de Cacharrón le puede salir muy caro. Esto es lo que refleja el acta:

  • En el minuto 87 el jugador (13) Cacharron Blanco, Pablo fue amonestado por el siguiente motivo: Tras ser amonestado y encararse de nuevo conmigo se dirige a mi en los siguientes términos: “eres malisimo”
  • En el minuto 87 el jugador (13) Cacharron Blanco, Pablo fue amonestado por el siguiente motivo: Dirigirse a mi a viva voz con los siguientes términos: “la ibas a pitar la ibas a pitar”.
  • Otras incidencias: (Jugador: Pablo Cacharron Blanco) Tras ser expulsado se dirige hacia mi posición de forma agresiva teniendo que ser sujetado por varios compañeros y dirigiendo a mi en los siguientes términos: “eres un sinvergüenza eres un sinvergüenza”
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