Montoro se despide del Pontevedra: “Nos vamos, pero siempre llevaremos un pedacito de esta ciudad y de esta afición”

Antonio Montoro ha querido despedirse del Pontevedra CF y de la afición granate con una carta cargada de cariño, gratitud y emoción. El central madrileño, uno de los jugadores importantes del equipo durante la temporada, pone fin a su etapa en Pasarón después de un curso intenso, en el que también su familia terminó formando parte del día a día granate.

En su mensaje, Montoro define su paso por Pontevedra con palabras muy sentidas: “Qué bonito todo. Qué ciudad, qué gente, qué estadio, qué afición… qué maravilla”. El futbolista agradece especialmente la forma en la que tanto él como su familia fueron acogidos desde el primer día, destacando que en la Boa Vila se sintieron “como uno más de los vuestros”.

El defensa reconoce que el equipo peleó hasta el final por un sueño que no pudo completarse, una espinita que asegura llevarse para siempre. Aun así, se marcha con la tranquilidad de haberlo intentado todo y de haber dado lo mejor de sí en cada entrenamiento y en cada partido.

En lo deportivo, Montoro fue una pieza relevante dentro del Pontevedra de Rubén Domínguez. Según los registros públicos consultados, el central cerró su etapa granate con 22 partidos disputados y 1.964 minutos esta temporada. Llegado a Pasarón desde el Hércules CF, aportó experiencia, presencia defensiva y polivalencia.

Más allá de los números, su despedida refleja el vínculo que llegó a crear con el vestuario y con la grada. Montoro dedica palabras específicas al cuerpo técnico, a sus compañeros y a la afición. Al primero le desea que siga trabajando igual porque “muy pronto el fútbol os devolverá todo aquello que no pudimos conseguir este año”. Del vestuario destaca una frase que resume lo vivido durante el curso: “La unión hace la fuerza”.

La parte más emocional llega cuando se dirige al granatismo. “Sois la ostia”, escribe Montoro, agradeciendo cada partido, cada desplazamiento y cada muestra de apoyo durante la temporada. Una despedida directa, sincera y muy de vestuario, de esas que no suenan a trámite.

El cierre de su carta resume bien lo que significó Pontevedra para él y para los suyos: “Pontevedra ya forma parte de nuestra familia. Nos vamos, pero siempre llevaremos un pedacito de esta ciudad y de esta afición con nosotros”.

Y, como no podía ser de otra manera, también se marcha con una frase que ya forma parte del ADN reciente del club: “Hai que roelo”.

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