Cuando la gente se pregunta de qué equipo soy, siempre digo que del Pontevedra Club de Fútbol y la mayoría se sorprenden y me preguntan por qué soy de un equipo pequeño y no voy con alguno de los grandes que se gastan vergonzosas cantidades de dinero en primera división. Mi argumento siempre es que no es un club pequeño, que el Pontevedra es un grande, un histórico y que nuestra afición es una de las mejores de España.

Pero creo que después de lo vivido en los últimos meses con la “fiesta de presentación” como culminación voy a tener que cambiar el discurso: Somos un club pequeño.

Si asististeis a la “fiesta de presentación” seguro que estáis pensando lo mismo que yo. Dejando a un la equivocada estrategia de comunicación con el mutismo informativo, lo vivido el miércoles pasado no hubo por donde cogerlo.  Y es que la presentación fue un auténtico desastre, empezando por un presentador que parecía no haberse leído el discurso, siguiendo por las dos actuaciones que no tenían sentido en una presentación de un equipo de fútbol y finalizando por unos acompañamientos audiovisuales que fallaron por todos los lados.

No nos entendáis mal. Agradecemos el esfuerzo (que sabemos que lo hubo, y mucho) pese a que la “fiesta” se sacó de la manga para explicar el berrinche que llevó mutismo informativo (por aquello de que la prensa siempre es el enemigo). Y por eso yo hoy  hay que tener los pies en la tierra y decirlo claramente:  somos un club pequeño. Solo siendo un club pequeño podemos explicar el no ser capaces de organizar una presentación de temporada medianamente decente, de tener una presidenta que no se atreve a decir unas palabras por miedo a los pitos o de encargar el vídeo de presentación a un menor de edad y su Macbook.

Queremos ir de organización que está profesionalizada y que hace las cosas bien…  pero nada más lejos de la realidad. Lo más triste es que, como dice el dicho, es lo que hay. El club tiene los recursos que tiene (pocos) y si hay que ningunear algo tan importante como una campaña de abonados minimizándolo a un panfleto con faltas ortográficas entregado en una presentación, pues se hace y punto.

Y aunque lo parezca, esto no es una crítica, es tan solo una visión de la realidad. Una realidad que tenemos que empezar a ver para darnos cuenta de lo que es ahora mismo el Pontevedra Club de Fútbol. Ojalá con el paso del tiempo esto cambie pero, por ahora, nuestro nivel organizativo es incluso inferior a muchos clubes que están en tercera división. Y tenemos que aceptarlo.