Cuando en Krypton, el planeta originario de Superman, tenían que castigar a un criminal lo enviaban a la Zona Fantasma, un lugar donde el tiempo no pasaba y sus habitantes, pese a que sabían que el resto estaba allí, no podían sentir nada en absoluto. Nuestro querido club, el Pontevedra Club de Fútbol, lleva más de un mes siendo algo parecido a este lugar imaginario del universo de DC Cómics donde los villanos salían y querían vencer a un Superman que siempre ganaba.

Si alguien se pregunta por qué hacemos este símil es que no ha vivido en Pontevedra y alrededores en las últimas semanas. Y si en realidad no lo ha hecho y ha estado desconectado totalmente, está de enhorabuena ya que la sociedad anónima deportiva no ha comunicado nada de cara a la nueva temporada. 

Y decimos Sociedad Anónima Deportiva porque nos negamos a llamarle club, ya que eso implicaría mentir puesto que un club es una entidad que escucha y hace partícipes, directa o indirectamente, a sus socios y simpatizantes de sus actividades. Y eso es lo que no han hecho desde la Sociedad Anónima Deportiva. El mutis por el foro se ha impuesto en la entidad y solo se han anunciado las renovaciones, empezando por la de un entrenador que hasta el día antes no sabía nada de ella a jugadores que se han tratado de manera desigual a la hora de la negociación para seguir vistiendo de granate.

La comunicación de la entidad lleva años siendo pésima, pero lo de estas semanas ha llegado a un nuevo nivel. Dejando a un lado las renovaciones, que la gente se entere de las bajas porque un jugador lo pone en sus redes sociales o porque se anuncia su fichaje por otro club clama al cielo. ¿Acaso una institución con tanto nombre como el Pontevedra Club de Fútbol no es capaz de ser lo suficientemente cortés para agradecerles haber vestido de granate? No creemos que los jugadores que se van se hayan portado tan mal para darles un portazo tan vergonzoso en la cara. Pero claro, todos menos los dos de arriba son el enemigo.

Y qué decir de la planificación de la temporada. El año pasado pecamos de esperar hasta los últimos días para encontrar gangas, y así acabamos con jugadores venidos a menos que casi nos llevan a tercera división.  Este año no sabemos si es que se está esperando a que acabe el Mundial, pero mientras otros equipos ya tienen la plantilla casi cerrada, nosotros solo tenemos anunciados 11 jugadores (más juveniles), los cuales llegan ni a cubrir todas las posiciones en el campo.

Estamos seguros que algo hay hecho ya que los rumores están ahí, pero anunciar todos los fichajes juntos es un fallo de marketing colosal. ¿Acaso no saben los dos de arriba que con el anuncio de fichajes la gente se va ilusionando y tiene ganas de sacar el abono? ¡Ah! El abono. Ese cartoncito que aún no sabemos ni cuánto nos va a valer ni cuándo lo vamos a poder sacar.

En el mundo de Superman la Zona Fantasma falló porque estaba superpoblada y mucho nos tememos que con los nuevos fichajes, la pretemporada, la campaña de socios y las nuevas equipaciones van a seguir la misma suerte. Pero oye, luego será la afición la culpable de no llenar el campo y de no animar. Claro que sí.