Era ayer cuando esta humilde columna de opinión resurgía de sus cenizas para comentarle al que hace 24 horas era nuestro entrenador que esas no eran buenas palabras, que todo va y viene y que los que quedamos, al final, somos los que vamos cada domingo a Pasarón a pasar frío y apoyar unos colores que nos identifican. Cuál ha sido la sorpresa cuando hoy se ha confirmado a través de diversos medios que el Consejo de Administración ha cesado a Luisito, por lo que ya no es entrenador del Pontevedra Club de Fútbol SAD.

De la no-comunicación del club hablaremos otro día ya que merece comentarlo largo y tendido. Lo que queremos hoy es romper una lanza en favor de Luisito. Sí, los que ayer le criticamos hoy rompemos una lanza por él. Qué le vamos a hacer. El fútbol es así. Ayer eras satanás y hoy eres más majo que las pesetas. Bueno, igual no tanto, pero mejor que nos expliquemos.

De sobra sabemos que Luisito no es un entrenador fácil. No lo era cuando consiguió la ansiada vuelta a Segunda B (cómo duele escribir esto, con lo que hemos sido…) y no lo es ahora que es cesado después de la verborrea emocional que soltó defendiendo a la presidenta. Y eso, señoras y señores repetimos, ya lo sabíamos. Y aunque le podamos echar en cara las formas que tuvo, son justo esas formas las que llevaron a un equipo muy justo a quedar en play off la temporada pasada. Son esas formas las que nos hicieron cantar “Es que yo sin tí José Luis no sabría como seguir” y son esas formas las que nos han hecho pasar tan buenos y malos momentos en Pasarón.

¿Realmente alguien pensaba que Luisito se iba a ir sin causar un estruendo? No habría sido propio de él. Los malos resultados y el mal juego del equipo ya habían convertido su situación en insostenible, así que… ¿quién no nos dice que montó la que montó para poder echarse a la espalda todas las culpas y dejar al equipo limpio? Porque Luisito tonto, lo que se dice tonto, no es.

Así que hoy, cuando tu cese ha sido confirmado, solo te queremos dar las gracias Luis. Gracias por estos años y por haber sido siempre tan extremo. Extremo cuando sacabas hasta la última gota de sudor de los jugadores y extremo cuando defendías a capa y espada lo que creías, correcta o incorrectamente, que merecía ser defendido.

Que te vaya bien allá donde vayas. Nosotros, como dijimos ayer, seguiremos aquí apoyando a lo que es nuestro: lo granate. Porque sí que sabemos como seguir sin ti y, como decía Julio Iglesias, la vida sigue igual.