Presunto

Escribir esta tercera edición de la columna de PontevedraCF.NET nos ha llevado más tiempo del normal. La página en blanco ha sido nuestra enemiga en esta ocasión, pero creíamos que después de todo el revuelo ocasionado por el tema que nos concierne, era necesario hacer una pequeña reflexión sobre él, ya que como es costumbre, nuestro querido club ha escogido la opción totalmente válida del silencio institucional.

El tema del que hablamos es, como la imagen de cabecera os ha chivado, David Goldar, su fichaje y la investigación en un caso de supuestos abusos sexuales con el controvertido Santi Mina de por medio. Supuesto, esa es la palabra que más se ha repetido al hablar de este tema, ya que la única versión que hemos conocido es la turbia historia que la supuesta víctima, y denunciante, ha contado a las autoridades. Y decimos turbia porque, estaréis de acuerdo con nosotros, la historia contada es tan oscura que es difícil de creer. Difícil pero no imposible, ya que el ser humano nos ha demostrado que es capaz de realizar cosas muy extrañas… y esta podría, repetimos, podría, ser una de ellas.

No nos vamos a meter en la veracidad de la historia ya que existe actualmente una investigación judicial y, hasta que un juez diga otra cosa, todo el mundo tiene razón y todo el mundo es inocente. Lo que si queríamos destacar es la imagen que esta investigación ha dado y está dando a nuestro club. En un programa de 2015, la actual alcaldesa de Madrid Manuela Carmena decía que “alguien al que se le achaca algo que pueda resultar un delito debe dejar su cargo político porque si no está incumpliendo la relación de verdad y justificación que le corresponde con los ciudadanos”; esta declaración se realizó después de una pregunta sobre políticos imputados y la explicación de Carmena diciendo que alguien imputado (investigado es la nomenclatura actual) no tiene la obligación de decir la verdad ante un tribunal.

Las declaraciones de Carmena, con las que estamos completamente de acuerdo, se aplicaban a políticos, a personas escogidas mediante votación por los ciudadanos que se acercan a las urnas. Pero nosotros no paramos de pensar si esto se puede aplicar también en el caso de un club de fútbol. Por supuesto, los aficionados no escogemos a los jugadores, pero el sentimiento que existe por los colores y lo que representan crean una unión tan o más fuerte que lo que se consigue con la introducción de una papeleta en una urna.

Por esta razón, deberíamos abrir el debate y discutir si queremos a alguien de granate que está involucrado en una denuncia de este calado, por mucho presunto que sea.

Peseteros

Cuando tres años después de su marcha Rubén Reyes volvió del Rayo Vallecano, la mayoría de los granates pusimos el grito en el cielo. No se entendía como un jugador que se había tachado de traidor desde el Consejo de Administración podía volver a vestir de granate, como si no hubiera pasado nada, como si su marcha al Rayo Vallecano no hubiera sido, como se dijo en un duro comunicado por parte del Consejo de Administración, simplemente por dinero.

Pesetero se le llamó. Traidor se le gritó. Pero lo cierto es que lo único que hizo Rubén Reyes fue mirar por su futuro y el de su familia. Y en eso estamos este año otra vez. Las marchas de Alegre o Loureiro shan hecho que ese sentimiento de rabia ya olvidado haya vuelto a brotar en la mayoría de los granates. Y es ese color granate el que quizás nos nubla la vista en muchas ocasiones. Porque el fútbol es sentimiento y pasión, pasión por unos colores que representan unos valores que queremos defender allá donde vayamos, pero también es el futuro de mucha gente, tanto de futbolistas como de técnicos. Y ese futuro puede ser solo querer estar más cerca de nuestra familia o la posibilidad de que se abra la puerta hacia el fútbol realmente profesional.

La intensidad con la que vivimos el fútbol es maravillosa, es algo que nos hace sentir vivos y por la que vale la pena ir cada quince días al estadio. Pero también es algo que nos hace perder mucha perspectiva. Por eso, antes de enfadarnos por la marcha de un jugador, deberíamos pensar antes dos veces qué puede haber detrás de esa persona. Haciéndolo entenderemos que aunque el escudo importa, no todo vale en este loco mundo que es el fútbol.

¿Y ahora qué?

Se acabó. Aunque las botas de Eneko Eizmendi quisieron quisieron hacernos soñar desde territorios murcianos en el minuto 51, la cruda realidad de lo que es el fútbol hoy en día hizo que la gesta no pudiese realizarse. Sí, Pontevedra nunca se rinde y lo ha demostrado durante toda esta temporada, llevando siempre la cabeza bien alta ante grandes equipos y haciéndonos disfrutar con un juego a base de intensidad y corazón.

El sueño estaba ahí pero aunque la afición nos cegara, la voz de la cordura nos decía, en algunos de manera más baja que en otros, que en algo tan difícil como un play off, iba a hacer falta mucho más que querer hacerlo bien. Y ahí vino el Murcia para echarnos un jarro de agua fría y demostrar una vez más porque muchos estamos en contra del fútbol moderno.

Pero la derrota ya fue y no dolió tanto. No lo hizo porque nos fuimos con la cabeza bien alta y demostrando que el nombre de Pontevedra Club de Fútbol y el granate aún significan algo en los campos de fútbol. Y eso tiene que seguir, por eso en el estreno de esta humilde columna de gran corazón granate nos queremos preguntar ¿y ahora qué?

Ahora… no sabemos qué ocurrirá. Exactamente igual que en los últimos diez años. Entendemos que, debido a la actual situación del club, atrás queda la estrategia de aquellas renovaciones completas que hacían Mirón y compañía a base de vacas gordas que nunca existieron, pero no entendemos por qué la directiva actual tiene la obsesión de sólo firmar a jugadores año a año y negociar sólo a final de temporada. Es una estrategia que se puede entender viendo algunos rendimientos de los últimos años (no queremos señalar a ningún jugador con grandes peinados y apellidos que decían que eran muy hermosos) pero nos asaltan las dudas en el tema de esperar hasta final de temporada, sobre todo con ciertos jugadores.

En la actual plantilla tan sólo tiene contrato en vigor Kevin Presa y eso, se mire por donde se mire, es un error. No puede ser que jugadores que han tenido un gran rendimiento este año acaben contrato sin más. Cierto es que esta semana se han comenzado las negociaciones con muchos de ellos, pero también lo es que alguno se irá sin dejar un euro en las arcas del club. Claro ejemplo es el de Miguel Loureiro, que después de ser titular toda la temporada le han salido muchas novias que le ofrecían mucho más que el mísero contrato de juvenil con el que lleva jugando toda la temporada. ¿No podía ser el Pontevedra una de esas novias? ¿Tanto costaba valorar su rendimiento en el mes de marzo?

Esperemos que gracias al gran grupo que se ha hecho este año, muchos digan que sí en esta semana de negociaciones. Y esperamos también que la directiva ofrezca renovaciones acorde al rendimiento que se ha tenido esta temporada. Por ahora, no se nos han dado demasiados motivos para dudar, pero como somos muy poco confiados, esperaremos a ver qué ocurre con cada jugador de esta plantilla que nos ha hecho devolver la ilusión. Y aquí estaremos nosotros para comentarlo, en PontevedraCF.NET.